La campaña de incendios forestales de 2026 en Extremadura presenta una aparente contradicción: se han producido menos incendios que en el promedio histórico, pero han quemado considerablemente más superficie.

Los datos provisionales disponibles registran 699 incendios y 14.984,40 hectáreas forestales quemadas, de las que 5.341,90 corresponden a superficie arbolada.

Siete incendios superaron las 500 hectáreas y alcanzaron, por tanto, la consideración de grandes incendios forestales (GIF).

La comparación inmediata con 2025 parece muy favorable: frente a las 53.723,46 hectáreas del año pasado, la superficie quemada disminuye aproximadamente un 72 %.

Pero 2025 fue un año extraordinario. Utilizarlo aisladamente como referencia distorsiona la perspectiva.

El segundo peor año de la década

Entre 2000 y 2024 se produjeron en Extremadura una media aproximada de 889 incendios anuales, que quemaron unas 9.116 hectáreas forestales por año.

En 2026 se han registrado 699 incendios, un 21 % menos.

Sin embargo, se han quemado 14.984 hectáreas, un 64 % más.

La diferencia aumenta en la superficie arbolada: 5.342 hectáreas frente a una media histórica de 2.719, un 96 % más.

Prácticamente el doble de superficie arbolada con una quinta parte menos de incendios.

2026 es el cuarto año con mayor superficie forestal quemada en Extremadura desde 2000 y el segundo de la última década, sólo superado por el excepcional 2025.

Si excluimos el excepcional 2025, 2026 es el año con mayor superficie forestal quemada de toda la última década, un 22,7 % más que en 2023, que ocuparía el segundo lugar.


Siete grandes incendios

Los 7 GIF registrados en Extremadura recorrieron 8.353,89 hectáreas.

Representan solamente el 1 % de los incendios, pero concentran el 55,8 % de toda la superficie forestal quemada.

Extremadura es además la segunda comunidad autónoma española por número de GIF en 2026, únicamente por detrás de Castilla y León.

Su distribución temporal aporta información importante.

Losar de la Vera se produjo el 29 de marzo; Valencia de las Torres, el 28 de mayo; Hornachos, el 30 de mayo; Montemolín, el 1 de junio; y Jerez de los Caballeros, el 6 de julio.

Casas de Millán, el 1 de agosto, y Pinofranqueado, el 28 de agosto, sí coincidieron con el periodo meteorológico excepcional que produjo algunos de los incendios más extremos de 2026 en España.

Por tanto, cinco de los siete GIF extremeños —el 71 %— se produjeron fuera de la fase meteorológica más extrema del año.

La meteorología es determinante en el comportamiento del fuego, pero esta distribución temporal impide utilizarla como explicación suficiente de la elevada frecuencia de grandes incendios registrada en Extremadura.

Qué ocurre si eliminamos todos los grandes incendios

Éste es probablemente el dato más revelador del análisis.

Retiramos de la estadística los siete GIF, tanto su número como toda la superficie que quemaron.

Quedan 692 incendios y 6.630,51 hectáreas.

La superficie media es de 9,58 hectáreas por incendio.

Por tanto, la anomalía no desaparece cuando eliminamos los grandes incendios.

Y la perspectiva histórica muestra con bastante claridad cuándo aparece.

Durante más de veinte años: alrededor de 5–6 hectáreas

Eliminados los GIF, entre 2001 y 2025 los incendios extremeños recorrieron una media aproximada de 5,94 hectáreas.

En 2010–2019, la media fue de 5,42 hectáreas.

Entre 2020 y 2023, de 5,52.

Prácticamente no existe variación entre esos dos últimos periodos: apenas un 1,8 %.

Después ocurre algo:

2024: 10,01 hectáreas.

2025: 10,99 hectáreas.

2026: 9,58 hectáreas.

No parece una evolución progresiva.

La serie cambia bruscamente de nivel en 2024 y permanece alrededor de las diez hectáreas durante tres campañas consecutivas.

Respecto a 2010–2019, la superficie media de los incendios que permanecen por debajo de 500 hectáreas es en 2026 aproximadamente un 77 % superior.

Incluso frente a 2016–2024, excluyendo ya el excepcional 2025, el incremento alcanza aproximadamente el 58 %.

Por tanto, 2025 no origina la anomalía. La agrava, pero cuando llega el extraordinario año 2025 la ruptura ya se había producido.

Y cuando desaparecen aquellas condiciones excepcionales, en 2026 el indicador no regresa a las 5–6 hectáreas históricas: permanece en 9,58.


También aumentan los incendios que escapan

Existe una segunda señal independiente.

Durante 2010–2019 Extremadura registró aproximadamente 0,62 GIF por cada 1.000 incendios.

En 2020–2023 la frecuencia aumentó hasta 2,66.

En 2024 alcanzó 9,88.

En 2025, 21,41.

Y en 2026 permanece en 10,01 GIF por cada 1.000 incendios.

Por tanto, desde 2024 coinciden dos fenómenos: los incendios que se contienen antes de alcanzar las 500 hectáreas son considerablemente mayores y, simultáneamente, aumenta mucho la frecuencia con la que otros consiguen superar ese umbral.

No estamos observando solamente algunos grandes incendios extraordinarios que distorsionan la estadística.

La señal aparece también en los centenares de incendios pequeños y medianos.


La capacidad de contención mejora en España mientras empeora en Extremadura

La comparación con España permite fechar con mucha mayor precisión la ruptura.

Entre 2016 y 2023, la superficie media por incendio excluidos los GIF de Extremadura y del conjunto nacional evoluciona dentro de un rango relativamente próximo. En 2023, incluso, Extremadura presenta un resultado mejor: 3,71 hectáreas frente a 4,69 nacionales.

La separación se produce bruscamente en 2024.

Mientras España apenas varía, de 4,69 a 5,09 hectáreas, Extremadura pasa de 3,71 a 10,01.

La divergencia se mantiene en 2025: 5,49 hectáreas en España frente a 10,99 en Extremadura.

Y se amplía extraordinariamente en 2026: mientras la media nacional desciende hasta 2,80 hectáreas, Extremadura permanece en 9,58.

Es decir, un incendio extremeño que permanece por debajo de las 500 hectáreas recorre en 2026 una superficie media 3,4 veces superior a la de un incendio español.

La diferencia alcanza aproximadamente el 242 %.

El deterioro relativo de Extremadura no forma parte, por tanto, de una evolución equivalente del conjunto de España. Aparece específicamente en 2024 y persiste durante tres campañas consecutivas.

La comparación resulta especialmente significativa porque Extremadura no fue uno de los territorios sometidos durante toda la campaña a las condiciones meteorológicas más extremas de 2026.

Cinco de sus siete GIF se produjeron además fuera del peor periodo meteorológico del año.

La meteorología, por sí sola, difícilmente explica esta divergencia.


Badajoz primero; después, las dos provincias

El análisis provincial puede cerrarse con datos homogéneos hasta 2025.

En 2024 la ruptura aparece especialmente marcada en Badajoz.

Descontados sus cuatro GIF, los restantes incendios alcanzaron aproximadamente 12,20 hectáreas de media, frente a 7,74 en Cáceres.

En 2025 ambas provincias convergen:

Badajoz: 11,03 hectáreas.

Cáceres: 10,96 hectáreas.

La anomalía que inicialmente aparecía con especial intensidad en Badajoz termina manifestándose en las dos provincias.

Para 2026 todavía no disponemos de una estadística provincial anual homogénea y comparable, por lo que hemos preferido no estimarla ni mezclar series con diferente cobertura temporal.

¿Ha empeorado la capacidad de contención?

Los datos permiten formular la pregunta, pero no atribuir por sí solos una causa.

El tamaño final de un incendio depende de la meteorología, la humedad y continuidad del combustible, la topografía, la hora de inicio, la detección, los tiempos de movilización, la simultaneidad, la disponibilidad de medios y la eficacia de las decisiones operativas.

Sería incorrecto atribuir automáticamente toda la evolución observada al dispositivo de extinción.

Pero sería igualmente incorrecto ignorar la señal estadística.

Desde 2024, los incendios que no llegan a convertirse en GIF prácticamente han duplicado su tamaño respecto al comportamiento anterior, mientras aumenta simultáneamente la frecuencia con la que otros superan las 500 hectáreas.

Casas de Millán muestra precisamente por qué cada incendio debe analizarse por fases. El fuego tuvo un potencial importante y superó la capacidad inicial de contención, pero posteriormente una eficaz maniobra nocturna con maquinaria pesada consiguió detener su progresión en terreno complejo cuando amenazaba con avanzar hacia Monfragüe.

Un mismo incendio puede contener, por tanto, información diferente sobre ataque inicial, comportamiento del fuego y capacidad posterior de contención.

2026 no puede evaluarse solamente frente a 2025

Decir que en 2026 se ha quemado un 72 % menos de superficie que en 2025 es matemáticamente correcto.

Pero resulta insuficiente para describir la campaña.

Frente al periodo 2000–2024, en 2026 se han producido un 21 % menos de incendios, pero un 64 % más de superficie forestal quemada y un 96 % más de superficie arbolada.

Además, eliminados los grandes incendios, cada incendio extremeño ha recorrido 3,4 veces la superficie media de un incendio español en 2026.

Y, excluido el excepcional 2025, 2026 es el año con mayor superficie forestal quemada de Extremadura de toda la última década.

La pregunta que dejan los datos

La estadística no determina por sí sola las causas, pero plantea una pregunta difícil de eludir:

¿Qué cambió a partir de 2024 para que los incendios extremeños contenidos antes de alcanzar las 500 hectáreas pasaran de recorrer alrededor de 5–6 hectáreas a mantenerse durante tres años alrededor de 10, al mismo tiempo que aumentaba fuertemente la frecuencia con la que otros incendios conseguían superar las 500 hectáreas?

La comparación con España hace la pregunta todavía más pertinente.

En 2026, mientras la superficie media nacional por incendio sin GIF desciende hasta 2,8 hectáreas, Extremadura permanece en 9,58.

Responder exige ir más allá de comparar las hectáreas de un año con las del inmediatamente anterior.

Hay que estudiar cómo evolucionan los incendios, cuánto recorren antes de ser contenidos, en qué condiciones escapan, qué ocurre durante el ataque inicial y qué factores explican la ruptura estadística que aparece en Extremadura a partir de 2024.

Nota metodológica

La serie se construye a partir de la Estadística General de Incendios Forestales y los avances estadísticos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Se considera GIF todo incendio que supera las 500 hectáreas forestales.

Para estudiar la capacidad de contención se han eliminado tanto el número de GIF como toda la superficie recorrida por ellos antes de calcular la superficie media por incendio.

Los datos de 2026 son provisionales y deberán actualizarse cuando se consolide la estadística definitiva.